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jueves, 11 de mayo de 2017

LA EPIDEMIA DEL BAILE DE SAN VITO (1518)


En julio de 1518, una mujer conocida como Frau Troffea se adentró en una estrecha calle de Estrasburgo y comenzó un baile que duró entre cuatro y seis días. A finales de esa semana, otras 34 personas se habían sumado a ella y en un mes ya eran 400 las que bailaban y brincaban al unísono. En aquel verano decenas de personas murieron de ataques al corazón, derrames cerebrales y puro agotamiento debido a aquel frenético baile.
Conocido como el “Baile de San Vito”, este extraño acontecimiento, conocido también como el baile de la peste” o la epidemia de 1518, ha dejado perplejos a los científicos que han intentado encontrar una causa para este hecho espontáneo, sin sentido, e incluso mortal en última instancia. El historiador John Waller, autor del libro, “Tiempo para morir: La Extraordinaria Historia de la plaga de baile de 1518”estudió la enfermedad y, al parecer, resolvió el misterio.
“Que este hecho histórico ocurrió es indiscutible”, dijo Waller. Explicó que los registros históricos que documentan las muertes por “baile”, los médicos, los sermones de la catedral, las crónicas locales y regionales, e incluso las notas emitidas por el Ayuntamiento de Estrasburgo durante el apogeo de la epidemia, no dejan lugar a dudas de lo que allí sucedió.
“Eran simplemente temblores, agitación o convulsiones; aunque sus brazos y piernas se movían como si estuvieran bailando a propósito”
Antes de los sucesos hubo una serie de hambrunas como resultado de inviernos fríosveranos abrasadores, las heladas y las tormentas de granizo que arrasaron los cultivos, lo que llevó a la desnutrición de muchas personas que se vieron obligadas a matar a todos los animales de sus granjaspedir préstamos y, por último, salir a las calles pidiendo limosna…
La viruela, la sífilis, la lepra, e incluso una nueva enfermedad conocida como “el sudor Inglés” se extendió por toda la zona. Una de las teorías era que podía ser causado por el Cornezuelo de Centeno, pero rápidamente lo descartaron, puesto que que el LSD provoca visiones, no energía para “bailar”.
Las cuestiones culturales influyeron en este comportamiento colectivo; las supersticiones, los miedos y las creencias que rodeaban el entorno social… Todo esto era un excelente caldo de cultivo para que se iniciara este tipo de inconsciente acción colectiva. Al parecer, no era ni más ni menos que un estado de trance involuntario, alimentado por el estrés psicológico, cuyo resultado lo podemos palpar en que afectó solamente a los grupos sujetos a graves dificultades sociales y económicas.
Hubo al menos otros siete brotes de la epidemia de baile que tuvieron lugar en Europa, sobre todo en los alrededores de EstrasburgoEn la historia más reciente, se produjo un brote importante en Madagascaren la década de 1840, en los que “la gente bailaba salvajemente, en un estado de trance, convencidos de que estaban poseídos por espíritus”.
Aunque quizás el caso más extraño documentado de enfermedad masiva fue la epidemia de risa de Tanganica en 1962. Un artículo publicado al año siguiente en el Diario de Medicina de África Centraldescribió lo que pasó:
Como resultado de una broma entre los estudiantes en un internado de Tanzanialas jóvenes se echaron a reír incontroladamente. Al principio hubo arranques de risa, y luego se extendieron por horas y días…
Las víctimas, casi todas mujeres, sufrieron doloresdesmayosproblemas respiratorioserupciones cutáneas y ataques de llanto; todo los síntomas relacionados con la risa histérica. Demostrando el viejo adagio de que la risa puede ser contagiosa, la epidemia se propagó a los padres de los estudiantes, así como a otras escuelas y las aldeas circundantes. Dieciocho meses pasaron antes de que la epidemia de risa terminase.
La plaga del baile nos revela los extremos a los que el miedo y la irracionalidad nos puede llevar.

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