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sábado, 27 de mayo de 2017

ANALFABETA QUE CONSIGUIÓ CONVERTIRSE EN LA AMANTE DEL REY DE INGLATERRA (1660)

La joven analfabeta que logró convertirse en una exitosa actriz y en amante del rey de Inglaterra



Eleanor ‘Nell’ Gwynne, la joven analfabeta que logró convertirse en una exitosa actriz y en amante del rey de Inglaterra (imagen vía Wikimedia commons)

En 1660, tras restaurarse la monarquía en Inglaterra y volver muchas de las libertades que habían sido prohibidas por el régimen del Puritanismo de los protestantes, los teatros británicos volvieron a abrir sus puertas (tras permanecer cerrados a lo largo de 18 años) y los autores a estrenar sus obras.
Eso dio pie a que innumerables fuesen las personas que comenzaron a trabajar y crear negocios alrededor de las cuantiosas representaciones teatrales que se realizaban. Una de esas personas fue Eleanor Gwynne, quien con tan solo diez años de edad, su madre logró colocarla a vender frutas y dulces al público.
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Nell, como fue posteriormente conocida Eleanor, era una niña analfabeta que nunca había acudido a la escuela y no sabía leer ni escribir, pero tenía la habilidad de retener textos con una facilidad asombrosa. De escuchar a diario a los actores y actrices durante las representaciones se las aprendía de memoria y era capar de declamarlas sin cometer ni un solo fallo.
Si a ello se le añade el talento innato de Nell para actuar la convertían en una prometedora actriz, algo que en muy pocos años logró. Con 14 años la hicieron debutar en la compañía ‘King’s Company’ (una de las muchas que había conseguido el permiso para representar montajes teatrales y que además se encontraba bajo el amparo y privilegios de la Casa Real Inglesa).
La jovencísima Nell Gwynne (en algunos lugares aparece el apellido tan solo como Gwyn), nombre artístico por el que fue conocida a partir de entonces, aprendió todo lo que necesitaba saber sobre declamación y actuar de la mano del célebre actor de la época Charles Hart, de quien también se convirtió en su amante, a pesar de la diferencia de edad entre ambos.


Nell Gwynne logró convertirse en una famosísima actriz del siglo XVII (imagen vía Wikimedia commons)
En los siguientes tres años consiguió ser una conocidísima actriz, presente en numerosísimos montajes a los que acudían la flor y nata de la sociedad inglesa, entre ellos el conde de Dorset, Lord Charles Sackville, doce años mayor de ella, poeta y muy próximo al rey de Inglaterra Carlos II.
Y fue precisamente su relación con el conde lo que permitió que Nell conociera en persona al monarca y que éste se encaprichara perdidamente de la actriz.
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Carlos II de Inglaterra, de 37 años de edad (veinte más que ella), era famoso por la colección de amantes con las que había tenido algún tipo de relación.
Nell se convirtió rápidamente en una de las preferidas del monarca y a pesar de que a menudo se comportaba de manera poco formal, debido a su innata manera de ser descarada y provocadora, la joven actriz consiguió ser una de las favoritas del rey.
A menudo ella se refería al monarca como ‘mi Carlos III’, debido a que era el tercer hombre del que había sido amante y que se llamaba de ese modo (tras Charles Hart y Charles Sackville).
Pero al rey no solo le gustaba coleccionar amantes, sino también hijos y en 1670 (cuando ya tenía once hijos bastardos fruto de sus múltiples infidelidades) Nell Gwynne quedó embarazada y le dio el decimosegundo vástago.
Un año después volvería a tener un nuevo hijo del monarca, momento en el que con 21 años de edad, Nell decidiría dejar su trabajo como actriz y dedicarse al cuidado exclusivo de sus hijos en un palacete londinense que el monarca le regaló.
A pesar de que no sabía leer ni escribir, Eleanor Gwynne se mezcló y alternó con influyentes personajes de la época. Su forma descarada de ser le confería un encanto especial que deleitaba a todo aquel que se acercaba a ella.
También consiguió tener grandes amigas, una de ellas la francesa Louise de Kérouaille quien trabajaba como dama de compañía de la hermana de Carlos II y que se convirtió en amante del rey en 1672 (también le dio un hijo).
En un principio Nell y Louise tuvieron una evidente y publica enemistad. La joven francesa, que se había educado y crecido en la Corte Francesa, solía ‘echar pestes’ de la actriz, debido a lo tosca que esta era y se mostraba en sociedad. La llamaba la ‘puta protestante’, debido a que Nell se refería a ella como la ‘puta católica’.
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Ambas rivalizaron por tener la atención del rey, aunque Nell consiguió ser la preferida. Esto no fue impedimento para que con el tiempo ambas se convirtieran en grandes amigas y compartieran no solo amante sino muchas tardes de paseos y confidencias.


Placa en conmemoración a Nell Gwynne en el Chesea Hospital (imagen vía leshaines123-Flickr)
Una vez ya retirada de la escena y con una importante asignación económica que le otorgó Carlos II, Nell se dedicó a ayudar a los más desfavorecidos, convirtiéndose en una de las mujeres más admiradas de su época. Entre sus muchos gestos de generosidad, convenció al rey y fue la principal impulsora en la construcción del  Chelsea Royal Hospital para soldados retirados y heridos. Este acto de generosidad hizo que se ganara las simpatías de la población.
A mediados de la década de 1680, cuando Nell y el rey ya llevaban varios años sin ser amantes, el monarca (en su lecho de muerte) dispuso todo para que a ella y a su descendiente (el pequeño falleció a los seis años de edad) no le faltara de nada, asignándole una importante dotación económica y al joven Charles lo nombró duque de St. Albans (aunque ya ostentaba los títulos de conde y barón).
Carlos II falleció en febrero de 1685 y dos años después (noviembre de 1687) Nell moría, a los 37 años de edad, a consecuencia de una apoplejía.
Muchos son los libros de Historia que hablan de Eleanor ‘Nell’ Gwynne y del legado que dejó, de su forma de ser descarada y de cómo alguien sin estudios llegó tan lejos en el mundo del teatro y en la vida en sí. Varios fueron quienes escribieron sobre ella y también los artistas que la pintaron (famoso son algunos cuadros en los que Nell posaba desnuda).


A pesar de la época, Nell Gwynne fue pintada varias desnuda, una de ella por el artista Peter Lely (imagen vía Wikimedia commons)

También muchos son los edificios, plazas y locales que llevan su nombre.

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