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miércoles, 8 de marzo de 2017

CHINA DEL SIGLO VII

Cuando el ejército imperial chino usó bailarinas para distraer al enemigo y atacarlo por sorpresa

La idea de la mujer que seduce al soldado de servicio para distraerle y poder caer sobre sus compañeros a degüello en una súbita emboscada puede parecer un estereotipo recurrente muy manido ya en novelas, cómics y películas. 

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Pero el caso es que tiene base real en determinados episodios históricos. Uno de los clásicos es el que ocurrió en la China del siglo VII, durante la invasión de la región de Gansu por los tuyuhun.Gansu es una provincia del norte chino, una zona situada entre las mesetas de Loess (Huangtu) y Tibet, cerca de la frontera con Mongolia y bañada en su parte sur por el Río Amarillo. Las condiciones naturales eran propicias para los asentamientos humanos y éstos se documentan ya desde el Neolítico como mínimo, en forma de diversas culturas. 
De hecho, el imperio chino tuvo allí sus raíces, a partir de una de esas culturas que logró desarrollarse de forma más avanzada desde finales del tercer milenio a.C.: el estado de Qin, que ocupaba un área del sureste llamada Tianshui. 
Así, ya en época imperial, Gansu era un territorio importante desde un punto de vista estratégico, un lugar de confluencia de comunicaciones susceptible de levantar la codicia de los muchos pueblos nómadas que habitaban su entorno, de ahí que la dinastía Han decidiera extenderle un tramo de la Gran Muralla para protegerlo.

Mapa político de Asia en la segunda mitad del siglo VI. se ve el reino Tuyuhun en la parte central/Imagen: Thomas Lessman en Wikimedia Commons

Aquí es donde aparece uno de dichos pueblos. Los Tuyuhun eran originalmente nómadas eurasiáticos herederos de los Xianbei y que tomaban su nombre de un carismático líder que en el siglo III d.C. los había guiado hasta los ricos pastos de los alrededores del lago Qinghai. Constituidos como reino, incorporaron la agricultura a su tradicional cría caballar y empezaron a someter a los cientos de tribus que habitaban el valle, que fueron incapaces de ofrecer resistencia al carecer de coordinación. 
Los tuyuhun continuaron expandiéndose, pues, gobernados por la dinastía homónima, hasta abarcar un amplio territorio que se estiraba millar y medio de kilómetros de este a oeste y un millar de norte a sur, unificando así aquella parte de Asia por primera vez y fomentando el comercio hasta el punto de que a ellos se debe el sector meridional de la Ruta de la Seda.
En ese crecimiento continuo alcanzaron Gansu y, al igual que sus parientes tangut, otro conjunto de grupos de etnia común que habitaban en el sur, realizaban incursiones periódicas hasta empezar una invasión en toda regla. Ello obligó al emperador Taizong, el segundo de la naciente dinastía Tang, a hacerles frente. 
Para ello eligió al general Chai Shao, también conocido como Sichang, un noble de treinta y cinco años que estaba casado con la hija del anterior emperador, Gaozu, y que pasaría a la historia precisamente por esta campaña. Corría el 623 d.C. cuando el ejército imperial, con él al mando, se desplazó a Gansu para intentar detener a los imparables tuyuhun.

Retrato de Chai Shao/Imagen: dominio público en Wikimedia Commons

Una de las cualidades que distinguían a Chai Shao era, al parecer, el alejarse de la ortodoxia militar en iniciativas bastante imaginativas. La batalla que le enfrentó a los invasores lo refrenda: dado que el enemigo había conseguido ocupar las zonas altas, enfrentarse directamente con él era una temeridad, ya que obligaba a cargar cuesta arriba, con el consiguiente cansancio para los soldados y la lentitud inevitable del movimiento, que les expondría como fácil blanco para los arqueros tuyuhun. 
Efectivamente, así ocurrió en los primeros intentos, por lo que el astuto general recurrió a una de esas soluciones que le daban fama, un truco que no por obvio dejó de tener éxito: en una pequeña colina cercana al campamento enemigo situó unos músicos que empezaron a interpretar sugerentes melodías mientras unas bailarinas danzaban de forma bastante seductora. 
Las narraciones no aclaran las circunstancias del contexto; parece improbable que un ejército rompiera la formación en batalla para ir a ver el espectáculo, pero sí resulta posible que levantaran la guardia en un interludio o, más probablemente, de noche. En cualquier caso, los tuyuhun se olvidaron de que tenían a los chinos muy cerca y, seguramente desobedeciendo a sus superiores, empezaron a salir de su recinto apara amontonarse en torno a la colina del show
Era justo lo que pretendía Chai Shao, que tras dar un rodeo lanzó su caballería contra la parte posterior del campamento; consecuentemente, la rápida carga sorprendió a los tuyuhun con una parte de sus efectivos alejados de sus puestos y sin tiempo material para acudir a la defensa. Cuentan las crónicas que los chinos les inflingieron medio millar de bajas. Aquella rutilante victoria le valió a Chai Shao varias distinciones y ser nombrado, en 628, gobernador de Huazhou en la provincia noroeste de Shaanxi.

El emperador Taizong/Imagen: dominio público en Wikimedia Commons

Éste fue el episodio más famoso de la guerra, aunque el conflicto todavía se prolongó unos años. Sin embargo, los tuyuhun fueron derrotados otra vez cuando el ejército imperial que dirigía el general Li Jing los aplastó en el 634, contando con los tangut como aliados y con los tibetanos, que también habían tenido que hacerles frente antes a los tuyuhun pero con menos éxito que los chinos. 
La derrota supuso el principio del fin del reino Tuyuhun, hábilmente dividido por Taizong al casar a una princesa china con el heredero tuyuhun, haciendo que este pueblo se polarizara entre pro y anti chinos. Los tibetanos no vieron con buenos ojos el enlace, ya que habían ofrecido un acuerdo parecido con una de sus princesas, y enviaron un poderoso contingente armado que venció a los tangut y llegó a Gansu. 

Terminó retirándose ante la movilización china pero, eso sí, ya había arrebatado a los tuyuhun buena parte de sus posesiones. Éstos aún tendrían una especie de canto del cisne entre 1038 y 1227, un breve período de restauración de su reino que terminó definitivamente a manos de los mongoles. 

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