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jueves, 23 de febrero de 2017

LOS ETRUSCOS

LOS ETRUSCOS LA CIVILIZACIÓN ENIGMÁTICA

La civilización etrusca se desarrolló en Etruria en el centro de Italia entre los siglos VIII y I a.C en lo referente ala etimología:

 Los etruscos fueron llamados por los griegos  Τυρσηνοί, tyrsenoi, o Τυρρηνοί, tyrrhenoi (Tirrenos).Los romanos llamaron a sus pobladores etrusci tusci, del cual deriva el nombre de la región italiana de Toscana, cuyos límites coincidieron aproximadamente con los de la región de Etruria.
Todo parece apuntar que los etruscos compartieron territorios con diferentes poblaciones, como los umbros, los vénetos, los volscos o los samnitas. Su apogeo cultural se desarrolló hacia el siglo VII a.C. cuando llegaron a controlar un extenso territorio que comprendía desde el valle del Po hasta el golfo de Nápoles.
Mapa.Fuente.
Mapa de Etruria y de las zonas de expansión de la civilización etrusca. Fuente.
La ausencia de testimonios literarios propios y la relativa fiabilidad de los testimonios aportados por foráneos está compensada por la extraordinaria cantidad y calidad de sus restos arqueológicos. Fueron los etruscos quienes contagiaron su filohelenismo a los romanos.
Mucho se ha discutido sobre el origen biológico de los etruscosExisten diversas especulaciones sobre este tema desde la antigüedad hasta la actualidad. El llamado padre de la historia, el historiador  griego Heródoto, afirmó que los etruscos procedían de la región de  Anatolia. Según una leyenda lidia que fue referida por Heródoto, unos expedicionarios procedentes de la región de Lidia (Asia Menor) tuvieron que emigrar a causa de una hambruna siendo dirigidos por el hijo del rey, llamado Tirreno.
“Después de haber pasado de largo muchos pueblos, arribaron al país de los umbros, en donde fundaron ciudades que siguen habitando hasta la fecha… cambiaron su nombre de lidios, por el del hijo del rey que los había acaudillado” (Historia I, 94).
Son, en todo caso, numerosos los autores que han defendido la teoría aportada por Heródoto. Entre todos ellos cabe destacar al historiador griego Polibio y a Tito Livio, historiador romano.
Ahora bien, las referencias aportadas por Dionisio de Halicanarso se contraponen enormemente con las de Heródoto. Dionisio de Halicanarso, antiguo historiador griego de la época del emperador Augusto, sostenía que los etruscos eran descendientes de los villanovianos. La cultura de Villanova fue una civilización de la edad del Hierro que floreció en la cuenca del río Po cerca de la actual Bolonia. Dionisio se basó en una teoría de autoctonía, sosteniendo  que los etruscos eran oriundos de la península Itálica. Para argumentarlo, exponía que no había indicios del desarrollo de  la civilización etrusca en otros lugares y que el estrato lingüístico es mediterráneo y no oriental.
Especial relevancia han tenido las investigaciones aportadas por el National Geographic. Tras siglos de continuas especulaciones, ha sido el  genetista italiano Guido Barbujani el que  tras realizar un estudio ha secundado la tesis del historiador Dionisio de Halicanarso. Dichas investigaciones se han centrado en el análisis de ADN válido de huesos pertenecientes a antiguos etruscos comparando con el ADN de individuos actuales que residen en la misma área geográfica:
Un primer experimento. Tras comparar el ADN que se ha conservado de los antiguos etruscos con el que pertenecía a habitantes de cuatro localidades toscanas: tres de ellas ricas en restos etruscos y la cuarta, Florencia, como representante de la población general. Los investigadores han encontrado en Volterra y sobre todo en el valle del Casentino una alta probabilidad de que los habitantes actuales desciendan, al menos en parte, de antepasados etruscos.
Un segundo experimento. El cual ha consistido en comparar las muestras de estos individuos toscanos descendientes de etruscos con muestras modernas de individuos de la región de Anatolia. Para ello han empleado un  método que ha permitido calcular cuánto tiempo hace que se produjo una migración entre ambos grupos. El resultado obtenido se remonta a fechas muy antiguas de hace más de 5.000 años. De este modo, el estudio concluye afirmando que entre Toscana y Anatolia se han producido migraciones, pero éstas no originaron la civilización etrusca ya que son muy anteriores.
Ahora bien, a pesar de los estudios realizados que han aportado datos fiables en cuanto al ADN, no hay que centrarse exclusivamente en los datos antropológicos. Es más que evidente la influencia que la civilización etrusca recibía de otras culturas mediterráneas. Por ello, para poder comprender la cultura etrusca es necesario entender que fue una sociedad que estuvo en contacto con diversas culturas mediterráneas, de las que absorbió gran parte de sus manifestaciones.
 La gran similitud con la cultura minoica puede observarse en numerosos aspectos: ambos eran amantes de la música, el baile y el culto al cuerpo, practicando de manera frecuente ejercicio físico. En lo referente al idioma etrusco estuvo influido por otras lenguas, tal y como señala Francisco Adrados: la lengua etrusca presenta arcaísmos que proceden de las lenguas indoeuropeas de Anatolia. Las grandes semejanzas artísticas de la estatuaria y de las imágenes presentes en las tumbas fueron absorbidas del  mundo fenicio. Los elementos de prestigio que aparecen en las tumbas etruscas provenían de Oriente y ello incluye Siria y Fenicia. Podemos constatar también la influencia de la cerámica fenicia en el mundo etrusco: el ánfora de Cintas, ánfora ovoide con gruesas asas, la cual  era producida en ciudades fenicias del Mediterráneo occidental, fue imitada por diferentes ciudades etruscas para crear su propia ánfora de transporte.
La estructura política de la sociedad etrusca fue, en un principio, la de una monarquía absoluta. El rey o lucumo era el encargado de distribuir justicia, actuaba como sumo sacerdote y comandante en jefe del ejército. Posteriormente se produjo una transición donde el gobierno desembocó en una república oligárquica.
La sociedad etrusca era de tipo oligárquico. Se puede hablar de una  pirámide social. En primer lugar se encontraban los terratenientes, que eran los miembros de la oligarquía. La plebe libre que estaba ligada a los terratenientes a través de los lazos de clientela. Otro grupo que conformaban esta sociedad eran los extranjeros, generalmente griegos, que desempañaban las funciones de artesanos y mercaderes. Por último, los esclavos, los cuáles realizaban funciones agrícolas, mineras y de servicio doméstico.
Pese a que no se ha negado la existencia de un Pater Familias, la mujer etrusca desempeñaba un papel importante en la sociedad  y gozaba de una amplia libertad, que contrasta con otras civilizaciones de la época. Las mujeres etruscas contaban con nombre y apellido propios. Existía la filiación matrilineal, es decir, el nombre se transmitía por vía materna. A pesar de  que no son pocos los sociólogos que concuerdan en el hecho de que la etrusca, fue una sociedad con rasgos de matriarcado y ginecocracia, no existen fuentes al respecto que lo constaten. Todo ello, se percibe en el arte, concretamente en la pintura de las tumbas y en los sarcófagos donde las mujeres aparecen representadas junto con los hombres.
Retrato de Velia Spurinai tumba del Orco, nécropolis de Monterozzi.
Retrato de Velia Spurinai tumba del Orco, nécropolis de Monterozzi.Fuente.
La mujer etrusca, al contrario que la griega o la romana, no era marginada de la vida social, sino que participaba activamente. Podían también participar en los juegos, como los hombres, y realizar fiestas con amigos con o sin la presencia del marido. Esta  libertad de la que gozaban las mujeres etruscas no fue vista con buenos ojos por otras sociedades como la griega o la romana, llegando a considerar a las etruscas como prostitutas.
El ejército estaba conformado  por la caballería, hoplitas e infantería ligera. Los ejércitos eran liderados por los aristócratas etruscos, cada ciudad aportaba un número de hoplitas con carácter profesional y con una rigurosa formación. A pesar de que cada urbe realizara su aportación, la realidad es que los hoplitas representaban una minoría y el grueso del ejército estaba compuesto por levas de lanceros, los cuales estaban aprovisionados con un gran escudo de forma oval  y carecían de armadura.
Las oligarquías se vieron obligadas a reconocer cada vez más derechos a las clases más humildes. No obstante, los gobernantes etruscos no supieron avanzar al ritmo de su época, lo que supuso la debilitación de la base del poder etrusco. Mientras Roma habría logrado controlar las tensiones existentes entre patricios y plebeyos. Roma continuaba aumentando su esfera de influencia a través de  un poderoso ejército de legiones formadas por ciudadanos libres.
ejército etrusco
Recreación del ejército etrusco basada en las armaduras halladas en las tumbas, por Peter Connolly. Fuente.
En el campo de la arquitectura cabe destacar la importante presencia de los templos. Imitaron el modelo de templo griego, con planta rectangular; pero a diferencia de los templos griegos, solo situaron las columnas en la fachada principal. Los templos se encontraban totalmente pintados. El elemento principal que destaca en el templo etrusco es la columna etrusca, una columna de capitel toscano, que posteriormente pasaría a Roma. La presencia de numerosas  fortificaciones parece indicar que eran un pueblo guerrero.
Los Etruscos desarrollaron el arte de la navegación, esto dio lugar a su florecimiento como grandes navegadores y comerciantes. Fue la abundancia de sus bosques lo que le permitió la creación de una importante flota de navíos mercantes y de guerra.
Gracias a estos contactos desarrolló su artesanía, destacando en la cerámica, en la que influyeron los griegos. En la cerámica etrusca destacan por antonomasia los buccheros. Fue un tipo de cerámica negra típica de la civilización etrusca. El método de cocción volvía negra a la cerámica y hacía brillar metálicamente la superficie, quemando cuidadosamente las piezas después de cocerlas. Las urnas y vasijas etruscas hechas con este sistema se parecen bastante a las vasijas griegas elaboradas  igualmente con materiales locales. El estado de conservación en el que se han hallado los restos cerámicos es bastante bueno.
Bucchero  S. VI a.C
Bucchero S. VI a.C.Fuente.
En lo que respecta a la tierra en Etruria, era muy fértil y guardaba en su interior grandes tesoros mineros, como zinc, cobre y plomo en los montes de la Tolfa y hierro en la isla de Elba. Más de una vez gracias a sus excedentes salvó a Roma de más de una hambruna. Los etruscos desarrollaron una ingeniería hidráulicacon la que consiguieron drenar los suelos impermeables, quedando constatado por los hallazgos en la ciudad de Veyes, donde construyeron una red de canales de 25 km de longitud.
 La civilización etrusca  destacó en la viticultura comerciando con los pueblos vecinos. El vino etrusco fue muy apreciado. Fueron los etruscos quienes atrajeron a los galos hacia la cultura mediterránea del vino, mediante la importación del vino al sur de Francia. Así lo atestiguan las diversas ánforas encontradas en el yacimiento arqueológico de Lattara (Sur de Francia), cuyos rasgos responden a un tipo específico de ánforas fabricadas en la ciudad de Cisra en el centro de la península Itálica (actual  Cerveteri).
Ánfora etrusca que cnostata el desarrollo de la agricultura.
Ánfora etrusca que constata el desarrollo de la viticultura. Fuente.
Los etruscos fueron grandes conocedores de la medicina. Así lo constató Esquilo, el cuál se refería  a Etruria como  “el país que produce medicamentos”. Fueron grandes maestros en preparar remedios curativos que realizaban a base de plantas, las cuales extraían de su rico territorio. Destacaron por la utilización de terapias con aguas termales, dicha fama perduró mucho tiempo después de la absorción de la civilización etrusca por Roma.
Los etruscos son considerados como los iniciadores del concepto de higieneCrearon instrumentos quirúrgicos de metal muy avanzados para la época, los cuales permitieron la realización de complejas prótesis dentales de oro. Dichos implantes eran introducidos a modos de tiras de oro blando y puro para proteger los dientes sanos.
Prótesis parcial fija etrusca S IV a. C, expuesta en el museo de la escuela dental de París.
Prótesis parcial fija etrusca S IV a. C, expuesta en el museo de la escuela dental de París.Fuente.
En lo referente a la cuestión religiosa, los hallazgos arqueológicos de  templos y  tumbas han supuesto una fuente de análisis que puede erigirse como un eficaz medio para acercarse al conocimiento de la sociedad etrusca. Estos restos arqueológicos atestiguan que los etruscos fueron un pueblo intensamente religioso. Los etruscos creían, como los egipcios, que tras la muerte el alma del difunto emprendía un viaje al Más Allá, al reino de los muertos.
Junto a los dioses principales de la mitología etrusca, destacan los semidioses y potencias demoníacas, genios y espíritus de ultratumba a los que se conoce por las continuas representaciones en tumbas y sarcófagos, que desvelan la concepción etrusca sobre el Más Allá.
La religión etrusca está revelada por un fabuloso personaje, Tages, que había surgido un día del surco abierto por un labrador de la ciudad de Tarquinia que se encontraba arando la tierra. Su apariencia era la de un niño, pero su sabiduría la de un anciano, y habría enseñado al pueblo que acudió a escucharle los principios de la disciplina etrusca, la cual fue puesta por escrito.
El principal lugar en el Panteón etrusco lo ocupaba Tinia, que era el omnipotente amo del rayo, cuyo nombre aparece cuatro veces en el hígado de Piacenza. Se equipara con el Zeus griego y al Júpiter romano, aunque sin ser confundido con ninguno.
Niño Dios Tages.
Estatua etrusca del niño Dios Tages. Fuente.
La disciplina etrusca comprendía a la vez una doctrina teórica y unos preceptos prácticos, que están constatados en libros sagrados divididos en tres series: Libri Rituales, Libri Figurales  Libri Haruspicini. En lo relativo a su significación, los Libri Rituales son los más extensos y trataban de las prescripciones relativas a la fundación de ciudades, la consagración de altares y templos, así como la inviolabilidad de los recintos. Los Libri Figurales  trataban de la interpretación del trueno y los relámpagos. Cada Dios tenía a su disposición distintos rayos. Había once tipos de rayos y nueve dioses tenían el poder de lanzarlos. Los Libri Haruspicini  abarcaban la experiencia adquirida por los etruscos en la observación de las entrañas de las víctimas. La interpretación de dichos textos quedaba relegada a los arúspices, quienes ocuparon un lugar privilegiado en la historia de Etruria. Dichas funciones parecen haber sido ejercidas no solo por los hombres, sino también por las mujeres.
Por último, queda abordar la cuestión del declive de la civilización etrusca, el cual puede situarse en el siglo III a.C. Ya en esta época un nuevo imperio comenzaba a gestarse, este no era otro que el imperio romano. Paulatinamente, las ciudades etruscas fueron desapareciendo de la escena histórica a partir del siglo III a.C., absorbidas por el proceso de unificación política, cultural y lingüística de Italia impuesta por Roma. El hecho decisivo que marcó el fin de la historia Etrusca fue la imposición de la ciudadanía romana a todas las poblaciones de la región, a inicios del siglo I a.C.
Respecto a su territorio, siguiendo la subdivisión en onces regiones del territorio de Italia establecidas por el emperador Augusto, en el año 7 a.C. pasó a formar parte de la VII regio, conservando el nombre de Etruria.

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