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sábado, 22 de octubre de 2016

¿QUÉ SE LEÍA EN LA ÉPOCA DE CERVANTES?

¿Qué se leía en época de Cervantes?

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“Estando yo un día en el Alcaná de Toledo, llegó un muchacho a vender unos cartapacios y papeles viejos a un sedero y como yo soy aficionado a leer, aunque sean los papeles rotos de las calles, llevado por mi natural inclinación, tomé un cartapacio de los que el muchacho vendía, y vile con caracteres que conocí ser arábigos. “
El Quijote I, cap. IX.
Andrés Trapiello en su artículo Los papeles rotos de las calles  nos habla de la afición a la lectura de nuestro escritor. Os incluyo aquí un resumen de este excelente artículo:
“Nadie ha descrito mejor la afición a la lectura que Cervantes. Lo  hizo, como es sabido, en el capítulo noveno del Quijote. No dijo por qué le gustaba tanto leer ni tampoco por qué escribía, a menudo en condiciones adversas. Tan solo nos informa de su extrema afición a leer. Debió de leer también en condiciones poco gratas, en casas modestas, pequeñas y ajetreadas, calurosas en verano y heladoras en invierno, cuando no en ventas o posadas, colonizadas por gentes de paso que son, por naturaleza, las más escandalosas, o en carro o sobre una caballería. Solo así se alcanza a comprender el entusiasmo y devoción con los que Cervantes nos habla en elQuijote de la casa del Caballero del Verde Gabán y del “maravilloso silencio” y sosiego que reinaban siempre en ella. […]
1453922628_537385_1453924175_noticia_normal.jpgY que Cervantes leyó y escribió en condiciones penosas, decíamos, no hay que dudarlo. Él mismo confesó que había empezado suQuijote en “una cárcel, donde toda incomodidad tiene su asiento y donde todo triste ruido hace su habitación”. A ella le había llevado su mala suerte, mala suya y buena nuestra, porque sin esa circunstancia acaso no habría empezado él su libro y hubiese seguido dedicándose a sus negocios, esos precisamente por los que le acusaron de malversación y apropiación indebida de fondos públicos. Únicamente cuando se vio expulsado de la Administración para la que trabajaba, Cervantes, que había llegado a la Administración tras fracasar como novelista y autor de comedias, volvió a agarrarse a la literatura como a un clavo ardiendo. Durante todos los años que estuvo alejado de la péñola (digámoslo así en honor de Cide Hamete, que colgó la suya, “matando” a don Quijote en el último capítulo, para evitar, qué ingenuo, cualquier secuela), todo el tiempo que estuvo sin coger la pluma, decía, Cervantes leyó, y leyó mucho, a su manera, sin demasiado orden y todo género de obras, tal y como haría hoy cualquiera de los lectores llamados compulsivos.
Tiempo tenía de sobra. Se pasó media vida de aquí para allá, solo, viviendo, decíamos, en ventas y posadas, sin contar los cinco pasados en el cautiverio de Argel y casi otros tantos acogido a la milicia, acuartelado o en el hospital, reparándose de las heridas que lo dejaron manco, o los meses que pasó en Esquivias, el poblachón manchego, recién casado él y soñando en la manera de salir de allí como fuese. En todos esos lugares le sobrarían ocasiones y momentos para dedicarlos a la lectura y hacer más liviana su soledad y sentir que su vida estaba un poco más viva de lo que en realidad lo estaba cuando la dedicaba a negocios que tampoco le interesaban lo más mínimo.
Honore-Daumier-Don-Quixote-Reading.JPGDespués de haber seguido los primeros pasos del Quijote, Cervantes, que seguramente no pensaba escribir una novela demasiado larga, debió de considerar que la cosa daba para mucho más, que sería una lástima dejar aquello en otra de sus novelas ejemplares, y así, sin saber muy bien cómo continuar ni por dónde tirar, nos fue contando al mismo tiempo la historia de don Quijote y la historia de su novela, cómo iba haciéndola. Quiero decir que contaba la historia de don Quijote y en cierto modo la suya propia como novelista, sin ocultarnos nada, y así el lector del Quijoteasiste entre admirado y divertido a cómo Cervantes se pregunta a cada paso: ¿y cómo voy a salir yo ahora de esto, qué voy a hacer con este hombre, lo mando a Zaragoza o a Barcelona, hago que muera o le dejo vivir un poco más?
En el capítulo octavo ya había decidido que don Quijote siguiera un poco más, pero necesitaba contarnos cómo y dónde se encontró el resto de la historia. Eso lo contará en el noveno, cuando relata que se fue al zocodover o plaza principal de Toledo, donde se celebraba el mercado, buscando información sobre don Quijote, y allí quiso la casualidad que asistiera a una escena bien curiosa: vio cómo un chaval le traía a un sedero unos cuantos “cartapacios y papeles viejos”, y, añade, “como yo soy aficionado a leer aunque sea los papeles rotos de las calles, llevado de esta mi natural inclinación, tomé un cartapacio de los que el muchacho vendía y vile con caracteres que conocí ser arábigos”. Pero la afición a leer de Cervantes era tanta, que el que estuvieran escritos en caracteres arábigos no le desanimó, y buscó por allí cerca alguno que los conociese, cosa harto fácil, nos dice, pues en Toledo quedaban muchos que leían esa lengua, y aun la hebraica.
alonso-quijano11.jpgPorque, y aquí queríamos llegar, Cervantes nos confiesa que le gusta mucho leer, “aunque” sean los papeles rotos de las calles. Es decir, que lee en ellos cuando no tiene otros mejores y completos que echarse a los ojos, que esos papeles rotos no son sino aperitivos o entremeses o postres, si se quiere, de los verdaderos papeles que están esperándole siempre, aquellos en los que tratará de averiguar la razón por la que lee y por la que escribe, aquellos en los que tratará de averiguar por qué el que está roto por dentro es siempre el lector que necesita reposo, “maravilloso” silencio, tiempo dilatado y tranquilo para descubrir el sentido desconocido de la vida.”

Pero ¿qué se escribía en su época? ¿qué pudo leer Cervantes?

Dos elementos característicos debemos destacar de la literatura de transición del siglo XVI al XVII: la agudeza y la reconstrucción de códigos. La agudeza, tanto verbal como conceptual responde a una estética en la que se valoran el ingenio, la ironía, la sutileza del pensamiento y la visión crítica. La reconstrucción de los códigos se refiere a una nueva visión del mundo que da lugar a una forma distinta de interpretar los elementos literarios tradicionales, y supone una renovación de temas y estilos.
Así, los temas y tópicos sobre los que se asentaba anteriormente la literatura (las costumbres del amor cortés, los modelos caballerescos de conducta, la idealización de los relatos amorosos y pastoriles, etc.) comienzan a agotarse, a resultar ingenuos frente al idealismo que irá extendiéndose. Los códigos tradicionales que fundamentaban los textos literarios empiezan una evolución hacia una forma de  escribir más moderna.
En este proceso de renovación, Cervantes fue un pionero. Su obra se convirtió en una síntesis de todas las corrientes de su tiempo al aglutinar los elementos tradicionales y reconstruir sus códigos de acuerdo con un enfoque casi inédito para el lector de la época, recurriendo con habilidad a la estética de la agudeza.
Al mismo tiempo, su literatura se caracteriza por una visión crítica de la sociedad de su época, basada en su formación humanista y en su moderno concepto de la nobleza. A través de su personaje inmortal afirmará: “Sábete, Sancho, que un hombre no es más que otro, si no hace más que otro” (Quijote I, cap. XII). Pero se trata de una ironía indulgente, no airada, que recurre con frecuencia al empleo sutil de la ironía. Por otra parte, es habitual la inserción de las experiencias personales en sus obras, tanto las que son fruto de sus vivencias como las que se basan en la observación.

La prosa narrativa

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La prosa narrativa adquiere gran importancia en este siglo debido al incremento de lectores. Se mantienen y modifican diversas formas de relato del siglo XV (los libros de caballerías, de ficción sentimental y de aventuras), pero nacen también diversos géneros y obras de entretenimiento.
A lo largo del Renacimiento se desarrollan dos tendencias narrativas: una de ellas, de carácter idealista, abarca relatos aventureros y narraciones fantásticas; la otra, de carácter realista, llama la atención por la forma en que describe personajes y ambientes.

La novela idealista

La novela se desarrolló plenamente durante el Renacimiento. La nueva mentalidad burguesa y cambiante propició la evolución de los relatos, generalmente breves y cuyo asunto solían ser los amores desgraciados de una pareja de amantes.
El modelo lo había proporcionado Boccaccio en su Elegía de Madonna Fiammetta. Estos relatos medievales se caracterizaban por su composición a base de formas no propiamente narrativas, como la poesía trovadoresca, el sermón o la epístola.
Fue precisamente esta última la que con el paso del tiempo llegó a ser el núcleo inicial del género novelesco, en el que se plantea la tensión entre el mundo cortés, ya en plena decadencia, y la nueva mentalidad burguesa.
La palabra novela procede del italiano “novella”, que significaba relato corto. La narración larga se designaba con términos como tratado, libro, historia…
Las novelas idealistas que más triunfan en el siglo XVI son:
  • damaLos libros de caballerías: eran la lectura preferida en la corte; luego, la moda se extendió a estamentos inferiores. Se presentaban como relatos verídicos que habían sido escritos en alguna lengua extraña, y el autor se declaraba mero traductor de la novela (una ficción que repetiría Cervantes en el Quijote). El éxito de los relatos caballerescos pudo deberse a que presentaban un modelo de caballero heredero del héroe épico: ejemplar guerrero, fiel enamorado y aventurero idealista, y a la tajante división entre personajes positivos y negativos. Los libros de caballerías, que situaban la acción en la Edad Media y en países lejanos, y que narraban sucesos fantásticos, reflejaban una cierta nostalgia de la estética medieval, ya que empleaban un lenguaje arcaizante y estaban escritas en letra gótica; estos rasgos les daban un aire antiguo y aristocratizante. Los erasmistas y humanistas criticaron las novelas de caballerías por su inverosimilitud y sensualidad.
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  • Las novelas pastoriles incorporan el ambiente bucólico de las églogas; se inspira en Virgilio y en La Arcadia de Sannazaro, y narra historias amorosas entre pastores. La más famosa es Los siete libros de la Diana, de Jorge de Montemayor. También Cervantes, como veremos, escribió una novela pastoril, La Galatea, publicada en 1585.
  • Frank_Dicksee__ChevalerieLa novela bizantina o novela griega imita un relato de Heliodoro descubierto en 1534 y cuenta las aventuras de una pareja de enamorados, siempre de alto linaje. Combina la historia amorosa con innumerables peripecias: viajes, raptos, naufragios, separaciones y encuentros fortuitos. Suele tener un final feliz, muchas veces termina con la boda de los protagonistas, que han superado muchas pruebas antes del encuentro final. Este tipo de novela fue valorado por los erasmistas por su visión moralizadora y su exaltación del amor casto.


  • arabkar99La novela morisca triunfó a raíz de la publicación de la historia de El Abencerraje, también conocida comoAbindarraez y la hermosa Jarifa. El relato apareció intercalado dentro de una novela, como una historia que narra una pastora dentro de La Diana  de Montemayor, quien probablemente fue el autor de este primer relato morisco. El protagonista es un joven moro, valiente y galante, tipo que ya había aparecido en los romances moriscos. El gusto por el exotismo, el refinamiento y el colorido de un idealizado mundo musulmán pervivirá en muchos escritores posteriores, como Cervantes, en el Quijote, y Lope de Vega, autor de romances moriscos.

La novela realista. El Lazarillo

Con el Lazarillo se introdujo un nuevo tipo de relato: la novela picaresca, que representa la corriente realista y crítica de la novela del siglo XVI. La obra cuenta las peripecias de Lázaro de Tormes, un criado de muchos amos. Esta narrada en forma de epístola autobiográfica: es una extensa carta del protagonista en la que cuenta toda su vida. En ella, Lázaro va recordando y comentando sus experiencias desde que era un niño; retrata a sus diferentes amos y explica las ingeniosas tretas que ideaba para sobrevivir.

Prosa didáctica renacentista

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Cultivan este género los humanistas españoles, quienes imitan los modelos de escritores latinos (Luciano y Cicerón, principalmente) e italianos del Renacimiento (Baltasar de Castiglione y Pietro Bembo). Recurren para ello a la epístola y el diálogo, mezclado en ocasiones con la narración y emplean un lenguaje y un estilo natural, grave y de ritmo pausado.
La prosa didáctica de la primera mitad del siglo XVI refleja las inquietudes políticas, religiosas e intelectuales del momento. Entre sus temas recurrentes están la apología del proyecto imperial de Carlos V, el erasmismo, el anhelo de racionalidad, la revisión de las costumbres, el ideal contemplativo de la vida retirada y el estudio y defensa del castellano como lengua nacional.
En la segunda mitad del siglo XVI, durante el reinado de Felipe II, la prosa continúa desarrollándose en sus distintos géneros, con algunas novedades en cuanto a formas, temas y contenidos ideológicos. Por el devenir de la historia española y europea y por el impacto de la Contrarreforma, en la literatura política se refuerza el contenido nacionalista y la prosa religiosa pasa a constituir uno de los rasgos más brillantes del Renacimiento español.



Prosa religiosa renacentista

En la segunda mitad del siglo XVI, coincidiendo con la Contrarreforma y el auge de la poesía mística, aparece una prosa de tema moral y religioso que, en algún caso alcanzó gran difusión.
El pensamiento contrarreformista se canaliza por las obras teológicas (el padre Vitoria y Melchor Cano) y el espiritualismo ascético-místico (Fray Luis de Granada, Fray Luis de León, Santa Teresa y San Juan de la Cruz).

Fray Luis de Granada


Fray Luis de Granada
 se encuentra en una línea de religiosidad más intimista. Escribió el Libro de la oración y la meditación, que le acarreó problemas con la Inquisición por defender en él la superioridad de la oración mental sobre el rezo verbal.

Fray Luis de León

luis_de_leonLa prosa de fray Luis de León compuesta en un estilo que conjuga la claridad y la belleza con elementos coloquiales, está influida por ideas humanistas y por los valores de los agustinos. Entre sus estilos destacan los comentarios doctrinales de los textos bíblicos comoExposición del Cantar de los cantares (publicada en 1798) y la Exposición del libro de Job (publicada en 1779). Este último, escrito en prisión, muestra la identificación que fray Luis siente con el personaje bíblico. Comenta el texto de la Biblia, y va dando vuelta a sus variados estados de ánimo: dolor por la injusticia de que es víctima, desesperación y, por fin, acatamiento de la adversidad y perdón.
La perfecta casada (publicada en 1583), dirigida a su prima, describe lo que para él es una esposa ejemplar, y establece los deberes y atributos de la mujer casada en cuanto a las relaciones con su familia, las tareas cotidianas y el amor a Dios.
De los nombres de Cristo (publicada en 1583) es su obra en prosa más importante. Está escrita en forma de diálogo, y trata de los significados de los diversos nombres con que se alude en la Biblia a Cristo: Pimpollo, Camino, Príncipe de la paz, Pastor… La escribió en la cárcel y en ella pone de relieve la presencia de Cristo en la naturaleza y en el hombre con una visión exaltada por el amor.
El gran escritor respeta la norma de la naturalidad; como buen humanista, fray Luis pugna porque el castellano alcance la misma dignidad artística que el latín. Estudia atentamente los procedimientos estilísticos de Cicerón, y es el primer prosista española que introduce el numerus latino. Se trata de que la prosa, sin confundirse con el verso, posea cualidades armoniosas semejantes a las de este. A tal fin, dice, el escritor, entre las palabras “que todos hablan, elige las que le convienen, y mira el sonido de ellas, y aun cuenta a veces las letras, y las pesa y las mide y las compone, para que no solamente digan con claridad lo que pretenden decir, sino también con armonía y dulzura”.
Este esfuerzo por liberar la prosa de los geometrismos y juegos medievales es comparable al esfuerzo liberador de Garcilaso de la Vega.
Para saber más sobre fray Luis de León y su prosa, podéis consultar la completísima página del Centro Cervantes Virtual:
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Santa Teresa de Jesús

santa teresa imagenLa prosa de santa Teresa de Jesús está estrechamente relacionada con sus experiencias personales y sus vivencias místicas. La santa, que escribió por mandato de sus confesores y para las monjas de la Orden de las Carmelitas Descalzas, se centró en el análisis de sus experiencias religiosas, sobre todo en las relaciones del alma con Dios.
Las moradas o Castillo interior (aparecida en 1578) es su obra más importante. En ella expone los tres estadios de la experiencia mística. El alma es como un castillo con siete aposentos o moradas: las tres primeras corresponden con la vía purgativa; las tres siguientes, a la iluminativa, y en la séptima alcanza la vía unitiva, se realiza el matrimonio espiritual del alma con Dios.
Camino de perfección (publicada en 1583) explica los fines de las carmelitas y la forma de lograrlos a través de la oración y la contemplación.
Vida (publicada en 1589) fue considerada una autobiografía espiritual y relata la historia de su vocación y desarrolla una doctrina sobre la oración.
Las fundaciones (publicada en 1610) contiene la historia de los incidentes ocurridos en las fundaciones de los conventos.
El estilo de santa Teresa se caracteriza por su expresividad y por su afán de explicarse y ser comprendida; para ello, la autora acude a metáforas tomadas de la realidad que la rodea y a un registro coloquial vivo y directo. Ella quería escribir “con más simplicidad y religión; que lleve más estilo de ermitaño y gente retirada”. Renuncia, pues, al modelo literario más difundido —naturalidad elegante y aliñada— para quedarse con la sencillez absoluta.
Estando hoy suplicando a Nuestro Señor hablase por mí, porque yo no atinaba a cosa que decir, ni cómo comenzar a cumplir esta obediencia, se me ofreció lo que ahora diré, para comenzar con algún fundamento: que es considerar nuestra alma como un castillo, todo de diamante o muy claro cristal, adonde hay muchos aposentos, así como en el cielo hay muchas moradas. Que si bien lo consideramos, hermanas, no es otra cosa el alma del justo, sino un paraíso adonde dice Él tiene sus deleites. Pues, ¿qué tal os parece que será el aposento adonde un Rey tan poderoso, tan sabio, tan limpio, tan lleno de todos los bienes se deleita? No hallo yo cosa con qué comparar la gran hermosura de un alma y la gran capacidad. Y verdaderamente, apenas deben llegar nuestros entendimientos, por agudos que fuesen, a comprenderla, así como no pueden llegar a considerar a Dios; pues Él mismo dice que nos crió a su imagen y semejanza.

Garcilaso de la Vega Fans Club

“EL JAMÁS ALABADO COMO SE DEBE POETA GARCILASO DE LA VEGA”


De existir este ficticio club de fans de Garcilaso, Miguel de Cervantes sería, sin duda un miembro muy activo. En la mayor parte de las obras de Cervantes hay sitio para los versos de Garcilaso, bien íntegramente o en una variada gama de reinterpretaciones.
250px-Obras_de_Boscán_y_Garcilaso_de_la_VegaComo es sabido, Cervantes y Garcilaso no llegaron a conocerse. Garcilaso murió en 1536, once años antes del nacimiento de Cervantes. No obstante, la adolescencia de Cervantes coincidió con las primeras ediciones de los versos de Garcilaso, de modo que el joven Miguel fue testigo del éxito arrollador que desde el principio disfrutaron las obras del autor de las églogas.
Sin duda, a Cervantes le hubiera gustado ser como Garcilaso. A ojos cerrados, nuestro escritor hubiera cambiado su tardo prestigio de novelista por el de poeta. Lo reconoce, como ya hemos visto, en elViaje del Parnaso: “Yo, que siempre trabajo y me desvelo / por parecer que tengo de poeta / la gracia que no quiso darme el cielo.”
El eco del entusiasmo de Cervantes por la poesía de Garcilaso resuena desde la primera de sus obras, la “Elegía a la muerte de Isabel de Valois”, hasta la póstuma del Persiles, sin que queden ajenas a esa huella ni El Quijote ni las Comedias ni las Novelas ejemplares.
Pero si hay una obra en la que se hacen patentes de manera más nítida los ecos de esta admiración, esta es, sin duda, La Galatea. Galatea es el nombre de uno de los personajes de la Égloga I de Garcilaso. Se trata de una novela de género pastoril ambientada en el Tajo, como la Égloga III.
En La Galatea hay un pasaje en que la musa Calíope menciona a Garcilaso y a su amigo Boscán: “Yo soy —dice la musa— la que en esta patria vuestra tuvo familiar amistad con el agudo Boscán y el famoso Garcilaso”.
El fervor cervantino por Garcilaso se nos declara también en la relación de autores que la propia musa Calíope hace de los excelsos poetas que unen la Antigüedad con el presente: la lista comienza con Homero, sigue con Virgilio, Enio, Catulo, Horacio, Petrarca, Dante, Ariosto, y tras este, señala a Garcilaso.
Si os apetece saber algo más de la vida y la obra de este poeta que fascinó a Miguel de Cervantes no tenéis más que seguir leyendo. Espero que disfrutéis.

GARCILASO DE LA VEGA (1501-1536)


Supuesto retrato de Garcilaso de la Vega (data.bnf.fr)
“La trabazón de sus miembros igual, el rostro apacible con gravedad, la frente dilatada con majestad, los ojos vivísimos con sosiego, y todo el talle tal, que aun los que no lo conocían, viéndole le juzgaran por hombre principal y esforzado, porque resultaba de él una hermosura verdaderamente viril”.
Así describía Tomás Tamayo y Varga al joven Garcilaso, en la coronación de Carlos V. Garcilaso de la Vega representó el ideal del cortesano humanista del Renacimiento: hombre de armas y de letras. Polígloto —aprendió latín y griego, y se defendía en el italiano de la Toscana y en francés—, alcanzó fama su destreza con la cítara, el arpa y el laúd.
El ideal del caballero de la época fue descrito por Baltasar de Castiglione en El cortesano(1528):
“Y así, nuestro cortesano, además de buen linaje, quiero que tenga buen ingenio, y sea gentil hombre de rostro y de buena disposición de cuerpo, y alcance una cierta gracia en su gesto y un buen aspecto que le haga luego parecer bien a primera vista para que sea de todos amado. […] El principal y más propio oficio del cortesano debe ser el de las armas, las cuales debe tratar con viveza y gallardía para que su señor le considere un hombre esforzado y fiel y para alcanzar la fama de sus buenas condiciones con las armas si en todo momento y en todo lugar se comporta así […] Sobre su alma, bastará con que sea hombre de bien y limpio en sus costumbres, porque en estas virtudes se contiene la prudencia, la bondad, el esfuerzo y la moderación. Para alcanzar esto basta con querer ser bueno puesto que aquellos que no desean otra cosa sino ser buenos, fácilmente alcanzan la ciencia necesaria para serlo. Pero además de la bondad, el aderezo sustancial y principal del alma es el estudio de las letras”
No deja de resultar curioso que Garcilaso no escribiese ni un solo verso épico, sobre todo, habiendo sido nombrado, en 1520, contino del emperador Carlos I, esto es, uno de los cien nobles que guardaban el palacio del rey y lo acompañaban como cohorte regia. Nuestro poeta eligió cultivar solo la palabra del amor.
Al estallar la guerra de los comuneros de Castilla, luchó, defendiendo los intereses del rey, contra su propio hermano mayor, Pero Laso de la Vega, que es desterrado temporalmente a Portugal. Garcilaso es premiado con la orden de Santiago en 1523.

Una mujer para el matrimonio: etapa inicial cancioneril

En 1525, por orden del emperador, se casó con Elena de Zúñiga, dama de la infanta Leonor, hermana del rey: una boda de compromiso, como era habitual. El suegro de Garcilaso es un alto funcionario palatino: la dote, por patrocinio real, es de más de dos millones y medio de maravedíes —una auténtica fortuna— y el joven obtiene una mejora en su sueldo de contino.
En su primera etapa de poeta, Garcilaso no personaliza su poesía: no escribe ni un solo poema dirigido a su mujer. Cultiva una poesía cancioneril, con huellas del siglo XV:

Una primera musa para la poesía: etapa de transición poética

Apenas un año después, en 1526, asiste a las bodas del rey en Sevilla. Allí conoce a Isabel de Freyre, una hermosísima dama portuguesa del séquito de la reina Isabel del Portugal. La dama debía de poseer una belleza espectacular a juzgar por la pasión que despertó en otro poeta, Francisco Sá de Miranda —llamado el llorón, por insistir en sus penas de amores—, también cantó sus desvelos por la bella Isabel Freyre. Bajo el nombre literario de Celia escribió con tal ardor que fue expulsada de la corte por descomedido; Celia es el anagrama de Elisa—sonando s y c como sonidos vecinos— y Elisa, anagrama casi perfecto de Isabel.
Para celebrar los desposorios del emperador, la corte se trasladó a Granada. Asiste el diplomático Andrea Navagero, de Venecia. Navagero y el escritor catalán Juan Boscán entablan una firme amistad literaria:
“Me dijo que por qué no probaba en lengua castellana sonetos y otras artes de trovas usadas por los buenos autores de Italia”
Boscán prueba, y transmite su entusiasmo a su amigo Garcilaso. Es la gran revolución de la literatura en castellano: el endecasílabo, el soneto… Existía el antecedente del marqués de Santillana (siglo XV), familiar de Garcilaso por parte materna: los “sonetos fechos al itálico modo”. Al modo de Petrarca, de quien se dice que solo vio una vez a la bella Laura y dedicó sus 366 canciones del Canzionere a la joven, a la belleza y al amor, Garcilaso comienza a imitar al italiano, junto al valenciano Ausias March:
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La poesía personal dedicada a dos musas: etapa de plenitud lírica

Isabel de Freyre se convierte en un amor imposible, un amor no correspondido, en un deseo. La joven portuguesa contrae matrimonio, en 1529, con Antonio de Fonseca, el Gordo, regidor de Toledo. Isabel es la primera musa de su poesía. Garcilaso supera el amor-pasión de Petrarca: lo hace más íntimo y personal. Pero también antes se había cruzado otro amor imposible: otra hermosa portuguesa: Beatriz de Sá, la mujer de su hermano Pero. Las dos musas le inspiran una poesía vivísima, más estoica que epicúrea, más resignada que delatora de deleite. Conmueve el temple y la serenidad emocional.
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Por acudir a la boda desaprobada por el rey de su ahijado, un hijo de su hermano Pero, Garcilaso fue confinado a una isla del Danubio, cerca de Ratisbona (1531). El exilio y la soledad, después de tanto apoyo al rey, lo entristecen: los versos se tensan.
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El destierro se suaviza y Garcilaso lo sufre, pero en tierras españolas de Nápoles (1532-1534); se impregna de la poesía nueva italiana. Nápoles es un hervidero de cortesanía y plenitud artística renacentista. Garcilaso destaca por su talento y atractivo intelectual. Incluso le encargan algún poema: como la Canción V, a la flor de Gnido, solicitada por Mario Galeota para ablandar el corazón de Violante Sanseverino.
En 1534 muere Isabel Freyre: el poeta queda conmocionado, y escribe el soneto X y las églogas III y I, la culminación de su poesía y el comienzo de la moderna poesía española.
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En 1536 llega el perdón del Emperador, casi cuatro años después: y vuelta a las “odiosas armas”. Pero la muerte lo requiere ese mismo año, antes de cumplir los 40. La leyenda lo encumbra: Garcilaso murió como maestre de campo de 3000 infantes españoles. Circulaban rumores de que el emperador se extrañaba de la tardanza en expugnar la fortaleza de Le Muy en la Provenza francesa; cuando se retiraban los españoles de un ataque, después de que su artillería hubiera contestado y abierto un boquete en el muro de la fortaleza enemiga, fueron hostigados por arcabuceros provenzales. Garcilaso, encolerizado, se dirigió al asalto sin casco: fue herido por una gran piedra. Trasladado a Niza, murió asistido por el futuro san Francisco de Borja. El rey, en prueba de fidelidad y orgullo, manda al duque de Alba, que arrasa el castillo.

MÁS INFORMACIÓN…

¿Os ha interesado la obra de Garcilaso que hemos comentado en clase? ¿Os ha apasionado la vida bella y violenta del poeta? ¿Queréis saber más sobre el autor? A continuación os ofrezco una serie de vínculos donde podéis aprender más sobre Garcilaso de la Vega.
  • La wikipedia ofrece información bastante fiable sobre la vida y la obra de Garcilaso de la Vega.
  • Homenaje poético a Garcilaso del Centro Virtual Cervantes en los 500 años de su nacimiento. Puedes encontrar ahí datos biográficos, una bibliografía selecta, Garcilaso en sus versos, anotaciones a Garcilaso y un homenaje poético a Garcilaso. Pincha en la imagen:
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  •  La página web de la Universidad de Oklahoma (sí, has leído bien, Oklahoma en EEUU) sobre Garcilaso. Muy buena información, excelentes imágenes y en español, claro.
  • La web de Garcilaso un lugar de encuentro para garcilasistas del mundo. Pinchando en la imagen podrás tener acceso a las obras de Garcilaso, a su biografía, a artículos y estudios sobre su vida y su obra. También puedes conocer una interesante ruta sobre Garcilaso de la Vega en Toledo, su sorprendente testamento, así como una serie de imágenes y enlaces sobre el escritor.
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Obras de Garcilaso de la Vega

 Solo para expertos/ expertas

Una serie de artículos para aquellos que queráis profundizar en diferentes aspectos de la obra de Garcilaso:

Fray Luis de León… Beatus ille

Monumento a Fray Luis de León en Salamanca (angellapresta.wordpress.com)
La obra de fray Luis de León no se publicó hasta 1631, quince años después de la muerte de Cervantes. No obstante, si tenemos en cuenta la cantidad de manuscritos que han llegado hasta hoy, la obra poética del insigne agustino debió de circular muchísimo en los siglos XVI y XVII. El mismo fray Luis reconoce la existencia de estos manuscritos como puede deducirse de la conocida frase que escribió en la dedicatoria a don Pedro Portocarrero cuando, al parecer, preparaba una edición de su obra poética: “Y recogiendo a este mi hijo perdido, y apartándole de mil malas compañías que se le habían juntado, y enmendándole de otros tantos malos siniestros que habían cobrado con el andar vagueando, le vuelvo a mi casa y recibo por mío”.
Por todo ello, no es aventurado suponer que un hombre tan interesado en la poesía como Miguel de Cervantes leyese y apreciase la obra de fray Luis de León.

Fray Luis de León (1527-1591)

Seguro que alguno de vosotros se ha sentido identificado con este hombre de carácter difícil que buscaba la paz y la tranquilidad y que la encontraba en la amistad, la naturaleza, la contemplación del firmamento y la música.
Para empezar a conocer a este escritor, podéis ver este vídeo del programa de RTVE “Paisaje con figuras” sobre la vida y la obra de este genial poeta. Para verlo, haced clic en la imagen:
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Fray Luis de León es una figura indispensable para entender el Renacimiento español, la página web de la Biblioteca Virtual Cervantes nos ofrece abundante material para facilitar la lectura y el conocimiento de la obra de fray Luis. Ya sabéis, haced clic en la imagen.

LA POESÍA DE FRAY LUIS DE LEÓN

La poesía de fray Luis de León concilió las formas clásicas y renacentistas con los temas de carácter religioso. Cultivó su poesía —y su prosa— en el marco del auge de la literatura espiritual que caracterizó la segunda mitad del siglo XVI.
En la poesía luisiana influyeron las corrientes de pensamiento de la época:
  • Neoplatonismo. Esta escuela filosófica propugnaba una visión idealizada del universo, la naturaleza y el hombre, en los que es posible percibir la condición del Creador. Para fray Luis, la música y la poesía humanas son un intento de imitación de la música divina: la armonía que rige el universo. En este orden de cosas, el hombre se halla rodeado de una oscuridad que le impide conocer a Dios si no alza la vista a las luminarias celestes.
El siguiente poema, titulado “Noche serena”, está dedicado a Diego de Oloarte, amigo y posiblemente discípulo de fray Luis. Es una de las Odas más bellas y reposadas de fray Luis, que, como dice el padre Ángel Custodio Vega en su edición de la obra de fray Luis, “brilla como un rubí en medio de la oscuridad herido de un rayo luminoso
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Si os apetece leer un comentario de este poema podéis leer este artículo de Raymon Bedford Tanner III de la Wake Forest University titulado: “La poesía como un idioma divino: Fray Luis de León y su Noche serena”
  • Pitagorismo. En la concepción pitagórica, todo puede reducirse a números, incluidos los elementos musicales. A cada cuerpo celeste le corresponde un número y produce un sonido al moverse. Este sonido concuerda con el de los demás astros y, así, se va conformando una melodía perfecta. El alma debe ascender a las esferas superiores, momento en el que experimenta la mayor dicha, pues contempla al ser divino.
La siguiente oda de Fray Luis está dedicada a su amigo Francisco Salinas, catedrático de música de la Universidad de Salamanca y maestro y organista de la catedral de esta ciudad. Eran maravillosos los conciertos de música que daba con el órgano, de cuyos efectos se hace leguas entre otros Morales en su Viaje. Fray Luis fue amigo íntimo suyo y uno de los que se extasiaban con su música.
Esta oda es una interpretación platónico-pitagórica de la música. Se habla de la música material y sus efectos en el alma, y de la música o concierto de los orbes celestiales, o si se quiere, de la música inteligible.
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¿Os ha interesado el concepto de la “música de las esferas”? Ya hemos dicho que los pitagóricos creían que todo el bien y el deleite terreno y espiritual de las almas y los cuerpos consistía en la concordia o armonía de los cuerpos. También sostenían que entre el alma y el cuerpo, y entre el mundo sensible e inteligible había una concordia y correspondencia secreta e íntima. Si queréis saber un poco más, ved este vídeo:
  • Estoicismo. Esta filosofía propugnaba la capacidad del hombre para vencer las pasiones (el amor, el odio, la esperanza y el miedo) y conseguir así la paz y el temple necesario para afrontar los avatares de la vida. La tranquilidad y el bien se pueden alcanzar, entre otros medios, a través del conocimiento de uno mismo y llevando una existencia apartada.
En su búsqueda de la paz interior, fray Luis recurrió al Beatus ille (“Feliz aquel”), tópico clásico cuyo origen se remonta a Horacio. Con él expresa el anhelo por la vida retirada en la paz del campo frente al ajetreo de la vida en las ciudades, así como el desprecio por la ambición que mueve a quienes desean medrar en ellas (es decir, el otium frente alnegotium).
Este anhelo de paz interior enlaza con la idea de que el contacto del hombre con la naturaleza lo acerca al Creador y lo aleja de las tentaciones mundanas; es un paso en la búsqueda de Dios y del ambiente necesario para la creación.
La famosísima Oda a la vida retirada de fray Luis es un magnífico ejemplo de este tópico. Fray Luis reproduce casi literalmente los primeros versos de la oda de Horacio. Fray Luis, muy implicado en los asuntos mundanos —contiendas universitarias y en su propia Orden—, ansiaba el apartamiento del mundo, como manera de aproximarse a la vida del cielo.
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Aquí podéis encontrar más datos sobre su vida y su obra, así como elementos que os sirvan para repasar o profundizar vuestros conocimientos sobre la obra de fray Luis.
Sobre el tema del tópico del “Beatus ille” podéis ver este vídeo de la UNED:

PARA SABER MÁS…

De nuevo la página web de la Universidad de Oklahoma, realizada por el profesor Robert L. Lauer, contiene también excelente información sobre el autor.
El blog del programa de TVE El escarabajo verde dedica una entrada a “la poesía jardinera” de fray Luis. Una manera muy interesante de leer la obra de este autor.
Para los interesados en la música os incluyo un podcast del programa de Radio Clásica Todas las mañanas del mundo donde se recuerda al gran maestro madrileño Conrado del Campo, que incluye un fragmento de la Oda a Salinas de fray Luis de León. Obras de Stefano Landi, Michel Blavet, Boismortier, Francesco Morlacchi y Darius Milhaud.

OBRAS DE FRAY LUIS DE LEÓN

Si los textos que hemos leído en clase y los que he incluido en el blog os han sabido a poco, podéis consultar en una edición digital las obras de fray Luis de León:

Los libros de caballerías

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Después de cerrarse el ciclo de la épica juglaresca y ser cantados los héroes del mester de clerecía, desde finales del siglo XIV al siglo XV y XVI, la narrativa de ficción vuelve su mirada hacia los grandes temas europeos:
  • Los héroes de la materia de Bretaña —el rey Arturo y los caballeros de la Tabla Redonda—, que se había cultivado en Francia desde el siglo XII en el roman courtois (Chrétien de Troyes) en el norte de Francia. Estos relatos  habían dado a la imaginación europea personajes tan famosos como Lanzarote del Lago y la reina Ginebra, Tristán e Iseo (Isolda), Perceval, Galaaz, el sabio Merlín y el hada Morgana.  Por otra parte, también influyeron en los libros de caballerías los lais de María de Francia, breves relatos en verso que narraban episodios de carácter maravillosos.
  • A finales del siglo XIII se escribió La gran conquista de ultramar, una extensa narración sobre las cruzadas y las conquistas de Antioquía y Jerusalén, que incluía prosificaciones de cantares de gesta y relatos caballerescos.
  • De principios del siglo XIV es el Libro de caballero Zifar, que contiene asuntos artúricos y de las gestas francesas, además de las leyendas cristianas y orientales y digresiones moralizantes de intención didáctica.
Amadís de Gaula. Litografía de una página de la edición de Madrid, 1838
Amadís de Gaula. Litografía de una página de la edición de Madrid, 1838
A la narrativa se incorporan también otros personajes y motivos de origen folclórico o pertenecientes a otras literaturas, como Carlomagno y los Doce Pares de Francia, el rey Apolonio, Alejandro Magno o los héroes de la guerra de Troya. Oriana y Amadís (los protagonistas de Amadís de Gaula, el libro de caballerías más difundido en España en esta época) son héroes que pertenecen a esta gran familia europea que había enriquecido la imaginación de Occidente en la Baja Edad Media.
Principales rasgos de los libros de caballerías
  • Personajes planos: los hechos tienen más relevancia que los personajes, quienes suelen ser arquetípicos y planos. Los personajes son “arrastrados” por la acción vertiginosa y las constantes aventuras sin que estas los cambie o los transforme y sin que importe demasiado su psicología.
  • Estructura abierta: normalmente, los libros de caballerías rompen continuamente la estructura cronológica lineal tradicional con numerosos saltos en el tiempo (prolepsis y analepsis). Los libros están continuamente amplificándose con nuevos personajes y nuevas aventuras. Emplean además la técnica del entrelazamiento, típica del ciclo artúrico: las aventuras se interrumpen y se reanudan más tarde.
  • Búsqueda de honra, valor, aventura a través de diferentes pruebas: es una estructura episódica donde el héroe pasa por distintas pruebas (como, por ejemplo, el paso del “Arco de los fieles amadores” en el Amadís) para merecer a su dama. Casi siempre la motivación principal del caballero es la fama y el amor.
  • Idealización del amor del caballero por su dama: los caballeros de los libros de caballerías son magníficos ejemplos de enamorados del “amor cortés”. Tratan a su dama como un señor a quien deben fidelidad, amor y vasallaje. Suelen abundar además, los matrimonios “en secreto”, realizados basados en la simple palabra de los contrayentes y los hijos nacidos fuera del matrimonio cristiano. Normalmente, los protagonistas suelen acabar casándose.
  • Violencia glorificada: como caballeros que son, su  valor personal depende de los  hechos de armas que acometan, tanto si se trata de un combate singular (uno contra uno), como torneos, ordalías, duelos, batallas, etc. Los caballeros deben demostrar siempre su valor.
  • Nacimiento extraordinario del héroe: en la mayoría de los libros de caballerías, el protagonista es el hijo ilegítimo de padres nobles desconocidos, muchas veces reyes; tiene que hacerse héroe, ganar fama y merecer su nombre; muchas veces tiene espada mágica u otros poderes sobrehumanos, y goza de la ayuda de algún mago o hechicero amigo.
  • Geografía totalmente fantástica: aunque en los libros de caballerías españoles suelen alternar lugares reales con otros exóticos y maravillosos, lo normal en los libros de caballería son las ubicaciones fantásticas en lugares imaginarios poblados de elementos  fantásticos (hadas, magos, palacios encantados, endriagos, gigantes…)
  • Tiempos históricos remotos, míticos, sin referencias a circunstancias históricas sociales contemporáneas.
  • Tópico de la falsa traducción: los libros se presentan como traducidos de originales escritos en griego, alemán, inglés, toscano, árabe u otras lenguas, o como “manuscritos encontrados” después de largo tiempo ocultos o enterrados.
Los libros de caballerías españoles tuvieron una enorme difusión por Europa. Tanto elAmadís como sus continuadores (Sergas de Esplandián, Palmerín de Oliva, Amadís de Gaula...) fueron traducidas al francés, italiano, inglés, alemán, holandés y hebreo. El Amadís fue leído en toda Europa.
Sergas de Esplandián. Grabado de la versión francesa de París, 1550
Sergas de Esplandián. Grabado de la versión francesa de París, 1550
Además de lectura popular, fue lectura predilecta de intelectuales y reyes, como Carlos V y Francisco I de Francia, así como de las damas y los caballeros de las cortes europeas. Los lectores vivían las aventuras de estos héroes como si fueran de carne y hueso y, en el ambiente heroico y exaltado del reinado del emperador, sin duda empujarían a los aventureros a América y a los santos a la santidad. Esta novela influyó en el romancero, en la lírica, en la narrativa, en el teatro y en la historia de Indias, pero también, en las costumbres de la época.
Su éxito, como hemos dicho, llegó a América, en cuya toponimia quedaron vestigios: California y Patagonia son nombres que tienen su origen en los libros de caballerías.  

AMADÍS DE GAULA DE GARCI RODRÍGUEZ DE MONTALVO

Amadís de Gaula (Libro I). Portada de la edición de Roma (1519)
Amadís de Gaula (Libro I). Portada de la edición de Roma (1519)
La historia de Amadís ya se conocía en Europa en los siglo XIV y XV, pero es Garci Rodríguez de Montalvo quien acierta a darle su forma definitiva. La edición del Amadís de Gaula (Zaragoza, 1508) revitalizó los libros de caballerías y alcanzó un éxito y una popularidad sin precedentes. Garci Rodríguez de Montalvo adaptó la materia artúrica al gusto cortesano de su época que acogió Amadís como símbolo de caballeros y espejo de leales amadores. La nostalgia del ideal caballeresco y el deseo de entretenimiento son razones que explican la popularidad de este género en el XVI.
Estructura y argumento del Amadís de Gaula
Amadís de Gaula narra la historia de Amadís, quien fue arrojado a un río al nacer y recogido por el caballero Gaudales de Escocia, quien lo educa. Siendo un joven caballero, determina ir en busca de sus orígenes, lo que le llevará a vivir numerosas aventuras. Enamorado de Oriana, a la que siempre será fiel, tiene un hijo con ella, Esplandián.
Posiblemente , el primitivo Amadís estuvo constituido por los libros I y II, al que se le añadiría un III. Es probable que el libro III terminara con un combate en el que Esplandián, su hijo, no reconociendo a su padre, le diera muerte, lo que provoca el suicidio de Oriana. El libro se continuó con la historia del hijo de Amadís, Las sergas de Esplandián, los nietos y los biznietos de Amadís: Florisando, Lisuarte de Grecia, Amadís de Grecia, Florisel de Niquea… Con la estructura de familia, Montalvo hacía renacer un mundo caballeresco que compartían la corte, la burguesía y los estamentos más bajos de la sociedad.
El protagonista: Amadís
carpaccio-joven-caballero-en-un-paisaje-obras-maestras-de-la-pintura-juan-carlos-boveri-1En Amadís convergen el mundo heroico y el lírico puesto que el lenguaje principal es el prototipo del héroe invencible, caballeresco y noble. Sus aventuras bajo diversos nombres (Doncel del Mar, Beltenebros, Caballero de la Verde Espada…) se desarrollan en un ambiente de idealismo sentimental que hacen más sugestivas las fantásticas hazañas, aunque el realismo español modera el exceso de sentimentalismo de sus modelos franceses y hace más próximos y humanos sus arrebatos amorosos.
El triunfo de Amadís está unido a su perfección: el caballero era el defensor de un ideal de justicia y de un orden moral. La obra ofrece al lector  un espacio para soñar y un modelo para actuar, de modo que se convirtió en el código caballeresco de la vida española durante gran parte del siglo XVI, cuando, en la realidad, el modelo medieval caballeresco estaba tocando a su fin.
Estilo
Juan de Valdés, en el Diálogo de la lengua, afirmó que el Amadís es el mejor de los libros de caballerías. Está escrito en una prosa cortesana  y elegante, sin los excesos en los que caerán posteriores obras del género. A pesar de ello, Valdés le reprocha cierta afectación, si bien no deja de reconocer muchos valores en su prosa. Le disgusta bastante más la escasa verosimilitud del libro.
El autor posee una gran capacidad para la descripción de elementos fantásticos. Se recrea en dibujar ante el lector un sinfín de prodigios y maravillas, con los que se mezclan sucesos más próximos a la realidad. El tempo se hace lento o rápido según se busque la delectación en una determinada escena o la sucesión ininterrumpida de episodios. A lo largo de toda la obra se intercalan discursos y digresiones retórica en los que se ha querido ver la mano de Montalvo.
Se ha destacado la gran abundancia de recursos rítmicos que presenta su prosa, muchos de los cuales han sido adoptados por el propio Cervantes en su parodia caballeresca. Se alternan las construcciones sintácticas de ritmo reposado, con los diálogos clásicos, de estilo cortado.
En el Amadís abundan las elipsis, analepsis y prolepsis, y son frecuentes las apelaciones a los lectores y oyentes: bien remitiendo a hechos pasados (ya oísteis…); bien adelantado algún acontecimiento que se desarrollará luego (…que la historia contará adelante), o bien con referencias al pasado o al futuro (ocurrirá en el cuarto libro).

PARA SABER MÁS…

Si os ha interesado este tema y queréis saber más, podéis consultar la página web que el Centro Virtual Cervantes ha dedicado a los libros de caballerías. Allí podréis encontrar numerosa y fiable información sobre los libros de caballerías: su cronología, sus corpus, una bibliografía selecta, un catálogo, estudios de distintas obras, imágenes y enlaces. Ya sabéis, pinchad en la imagen:
libros de caballerías cvc
Podéis ver también un vídeo sobre la exposición “Amadís de Gaula, 1508: quinientos años de libros de caballería” que se pudo ver  en la Biblioteca Nacional de España en 2008.
Los libros de caballerías fueron la inspiración de numerosas obras que hicieron versiones paródicas de estos textos tan leídos y famosos. La obra más conocida inspirada en los libros de caballerías fue, como sabes, Don Quijote de la Mancha de Miguel de Cervantes. Puedes ver ahora el “donoso escrutinio”, es decir, el momento en el que el cura y el barbero se dedican a juzgar en la biblioteca de Alonso Quijano, don Quijote, qué libros de caballerías deben quemarse por perjudiciales y cuáles deben salvarse:
En el programa SER Historia nos habla de los libros de caballerías con la colaboración de Rocío Vilches, doctora por la Universidad de Alcalá de Henares y colaboradora del Centro de Estudios Cervantinos de Alcalá. Pincha en la imagen:
web ser historia
El programa de RTVE La mandrágora dedicó uno de sus capítulos al Libro de caballero Zifar, una de los primeros libros de caballerías. Echadle un vistazo:
Una curiosa versión modernizada del Amadís de Gaula, representada por Intemerata teatro, a partir de una versión de Carmen Heymann.

La novela picaresca: Guzmán de Alfarache de Mateo Alemán

Diego Velázquez - El almuerzo (Tres hombres a la mesa) 1617 Hermitage
De entre los géneros narrativos del Renacimiento, uno, el picaresco, se adaptaba perfectamente a los nuevos gustos, a la estética y a la ética barrocas. La sociedad entra en crisis, caen los valores tradicionales, cunden el desengaño y el pesimismo. No están los tiempos para ideales caballeros y delicados pastores. Es el momento para el triunfo del pícaro.
El gusto por la fealdad, por los ambientes marginales, por los contrastes, la exposición de la crueldad y la mentira, se dan en la novela picaresca. Por otro lado, el reforzamiento de los recursos retóricos, sobre todo conceptistas, con paradojas, antítesis, juegos de palabras, polisemias, metonimias, hipérboles y otros, permiten llevar al máximo extremo esteticista a estas novelas.

Mateo Alemán, un pícaro hombre de letras

Retrato de Mateo Alemán. Grabado en cobre de Pedro Perret aparecido en la edición príncipe del Guzmán de Alfarache, Madrid, Várez de Castro, 1599.
Retrato de Mateo Alemán. Grabado en cobre de Pedro Perret aparecido en la edición príncipe del Guzmán de Alfarache, Madrid, Várez de Castro, 1599.
Mateo Alemán nació en Sevilla en 1547, el mismo año que Cervantes. Su padre fue médico en la cárcel de Sevilla y, al parecer, tenía ascendencia conversa, cosa que Mateo Alemán intentó ocultar de mil maneras. Fue bachiller, e inició los estudios de Medicina y de Leyes, aunque nunca llegó a concluirlos. Sabemos, sin embargo, que dedicó no poco esfuerzo a la caligrafía, practicando todo tipo de letras, cuando poca gente sabía leer y escribir.
Durante años trabajó como funcionario en la Real Hacienda. Sin embargo, pasó la mayor parte de su vida acuciado por problemas económicos e incluso estuvo en la cárcel por deudas. Entre los escritores del momento, disfrutó de la amistad de Lope de Vega cuando este estuvo en Sevilla, y como Lope, tuvo varios hijos fuera del matrimonio, una unión a la que se sintió forzado por las deudas, y en la que no fue feliz.
También como Lope de Vega era un hombre muy preocupado por su vida religiosa, pero se sentía débil y pecador, cayendo y arrepintiéndose continuamente como el protagonista de su novela Guzmán de Alfarache.
En 1608 obtuvo licencia para pasar a México, ciudad donde llegó ya viejo y cansado, y entró a servir allí al arzobispo fray García Guerra. En 1609 publicó una Ortografía castellana, que defendía la tendencia fonetista frente a la etimologista. En 1613 escribióSucesos de don fray García Guerra, arzobispo de México, a cuyo cargo estuvo el gobierno de Nueva España, obra que incluye una “Oración fúnebre” en memoria del prelado. Los últimos datos de su vida lo sitúan en la localidad mexicana de Chalco. Se desconoce la fecha exacta de su muerte.

La vida de Guzmán de Alfarache, atalaya de la vida humana

180px-Grabado_Guzmán_AlfaracheMateo Alemán es fundamentalmente conocido por su novela picaresca Guzmán de Alfarache. La publicación de esta obra no estuvo exenta de problemas. Se publicó en dos partes: la primera en 1599 en Madrid. Esta primera parte obtuvo un gran éxito tanto en España como en el resto de Europa. Por lo visto, los pícaros no vivían solo en las novelas y Mateo Alemán hubo de sufrir, igual que Cervantes, que otro autor le “pisara” la publicación de la segunda parte de su obra. En efecto, en 1601, apareció en Valencia una segunda parte apócrifa del Guzmán de Alfarache, escrita por Mateo Luxán de Sayavedra (seudónimo del abogado valenciano Juan Martí). Alemán, enfadado, decidió publicar la auténtica segunda parte, que apareció en Lisboa en 1604. En esta segunda parte incluyó a Mateo Luxán como personaje y lo “mató”: una venganza incruenta, pero venganza al fin. También esta segunda parte tuvo un gran éxito y fue traducida al italiano, al alemán, al francés, al inglés e incluso al latín.
El sorprendente éxito del Guzmán no es inexplicable ni carece de fundamentos sociales, económicos y literarios que lo justifiquen. Alemán, cuya biografía guarda ciertas afinidades con las de su personaje, plantea en su novela los esfuerzos individualistas de integración en una sociedad cuya rigidez impide la movilidad social. Seguidor de la teoría horaciana del “delectare et prodesse” (divertir y enseñar), Alemán despliega en su novela una admirable herencia socrática de autoconocimiento y de aceptación de la vida real que tuvo por buena consecuencia la imposición de un personaje novelesco, el pícaro, que desafiaba el hábito de poblar las novelas con caballeros esforzados y con pastores melancólicos.
Casi cincuenta años antes había dado ese primer paso el creador del Lazarillo de Tormes, que, consciente del atrevimiento, invocaba en el prólogo la autoridad de Plinio para avisar de que no hay libro, por malo que sea, que no tenga alguna cosa buena. También Mateo Alemán alegó esa misma sentencia en su presentación. Es la palabra confiada del discípulo que recurre a la voz del maestro para amparar la presentación de su libro.
La edición de las dos partes del Guzmán, hecha en Milán en 1603, apela en la dedicatoria a la humanidad del lector a la hora de juzgar un libro que ilustra la irregularidad moral de un protagonista literario todavía poco asentado en la experiencia de los lectores hacia 1603. Recurrir a la natural humanidad –no es otra la condición requerida en el lector– de cuantos tomen en sus manos este libro lleno de “todo género de vida”, viene a ser así una traslación de la generosidad con que Plinio juzgó todos los libros, una compensación de la desconfianza en las letras mediante la bonhomía natural del lector capaz de asumirlas todas, por irregulares que parezcan sus cuentos. No hay lector tan malo, podría decirse, que no sepa apreciar algo bueno en lo que lee, ni hombre tan poco pecador que no se reconozca en estas letras y aprenda de ellas. Con estos avales de benevolencia y con la precaución fundamental de que el pícaro sea hombre redimido al final de la novela, la fortuna del Guzmán había de ser grande desde su mismo nacimiento.
El argumento de la obra
1024px-diego_velc3a1zquez_041Guzmán de Alfarache presenta forma autobiográfica, y en el relato se seleccionan aquellos episodios que determinan la evolución del protagonista.
El argumento es el siguiente: Guzmán, fruto de un adulterio, queda huérfano y pobre. Solo, desconfiado, criado de muchos amos y burlado, aprende a robar y a engañar. Después realiza un recorrido por Italia, donde vive penurias y fluctúa entre la regeneración y la vida picaresca. De vuelta a Madrid, intenta medrar por medio del matrimonio e inicia un proceso de mejora dedicado al estudio, pero vuelve a caer en el delito. El protagonista se debate así entre su afán de medro, su escasa resistencia a la adversidad, el engaño, los intentos de mejora y la conciencia de sus pecados.
La novedad literaria del Guzmán de Alfarache
Mateo Alemán concibió un nuevo modo de narrar las cosas. Cuando él publicó el Guzmánde Alfarache, seis años antes de que Cervantes publicara su Quijote, la novela moderna estaba aún por inventar, pero la novela de Alemán no fue una ocurrencia ni un hallazgo fortuito, sino el fruto de un muy medido ejercicio intelectual e ideológico. Alemán estudió a fondo y aprendió la lección de dos libros decisivos para la literatura castellana, laTragicomedia de Calisto y Melibea y el Lazarillo de Tormes, que habían puesto patas arriba el mundo de la ficción, trayendo a primer plano las acciones, dichos y pensamientos menos confesables de sus personajes.
guzman_de_alfaracheEn el Guzmán se presentan dos planos discursivos: por un lado, la narración de la vida de un pícaro y, por el otro, la constante intercalación de reflexiones morales por parte del narrador. Estos dos niveles obedecen a un propósito didáctico: contribuir al bien común, tanto con la doctrina como con el relato de la vida delictiva del protagonista, en la que se muestra la existencia del engaño y la maldad del hombre:
Todo anda revuelto, todo apriesa, todo enmarañado. No hallarás hombre con hombre; todos vivimos en asechanza los unos de los otros.
La novedad narrativa que supuso el Guzmán de Alfarache –y previamente había supuesto el Lazarillo— implicaban una nueva manera de contar que, acaso más en ningún otro aspecto, es evidente en la complejidad psicológica del nuevo héroe, en la constante ambigüedad de un personaje que es representación del pecado y de la inclinación casi fatídica al mal pero al mismo tiempo asequible al libre albedrío de arrepentirse y aceptar su pasado.
La otra gran novedad es el punto de vista narrativo: escribir en pasado sobre la propia experiencia trajo por primera vez a las imprentas de Europa la posibilidad de integrar con una sensación desconocida de verosimilitud la peripecia con la reflexión, las mudanzas de la fortuna con su glosa moral y autorizada porque la ejercía el propio narrador de los hechos.
Así, la combinación de los episodios y los discursos sometidos al propósito de probar el determinismo de los actos humanos, produjeron una estructura peculiar de confesión, peripecia y sermón, una arquitectura narrativa administrada con recursos retóricos destinados a ganarse la emoción del público y a deleitarlo.
El Guzmán, además del relato autobiográfico y de las digresiones del narrador, contiene también cuentos y novelas cortas, como la historia morisca de Ozmín y Daraja, cuya finalidad es el entretenimiento. La novela picaresca no estuvo libre (ni quiso estarlo) de cuentos y facecias, de hipérboles y digresiones propias de la novela idealista anterior.
El estilo del Guzmán de Alfarache
guzmanMateo Alemán inicia un nuevo estilo donde ya no caben las viejas distinciones de Virgilio entre el estilo elevado para los temas serios y profundos y el estilo humilde para los temas de menos importancia. En su obra Alemán se adentra en territorios hasta entonces inexplorado. No está solo en su empeño, cuenta con un amplio caudal de lecturas: desde los memoriales y arbitrios políticos y sociales a las facecias, motes y agudezas; de los libros de cortesanía a los de burlas; desde dichos, refranes y romances a las novelle italianas; de las herencias lucianescas a los tratados morales y la emblemática; de las confesiones de los condenados a las de san Agustín; y, en fin, desde la sátira a la oratoria sagrada, que también formaba parte del entretenimiento y el espectáculo.
Mateo Alemán combina el estilo llano, las jergas y expresiones coloquiales con el lenguaje culto, la complejidad sintáctica y variados recursos expresivos. Baltasar Gracián comparó su escritura con el pan y sentenció en su Agudeza y arte de ingenio: «Es el estilo natural, como el pan, que nunca enfada: gústase más de él que del violento por lo verdadero y claro, ni repugna a la elocuencia, antes fluye con palabras castas y propias; por eso ha sido tan leído y celebrado Mateo Alemán, que a gusto de muchos y entendidos es el mejor y más clásico español».
Interpretación de la obra
Guzmán de Alfarache, novela profundamente pesimista, ejemplifica las creencias religiosas del autor. El hombre cuenta con el libre albedrío y, pese a la existencia del mal, puede conseguir la salvación por medio de la gracia divina. La finalidad didáctica abarca también diversos aspectos de la vida del ser humano —éticos, sociales, culturales, económicos—, y por ello se insiste en temas relevantes de la época como la honra y la importancia del dinero.
LEER EL GUZMÁN DE ALFARACHE
Como siempre, podéis acceder al ejemplar de la novela que tenemos en la Biblioteca del Centro o, si lo preferís, leerlo en la edición digital de la Wikipedia, pinchando aquí.
PARA LOS QUE QUIERAN SABER MÁS…
Antonio Rey Hazas nos habla en este vídeo de las diferencias entre El Quijote y el Guzmán de Alfarache. Muy interesante:

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