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miércoles, 27 de julio de 2016

INVENTOS





¡Un cometa se acerca a la Tierra! Vamos a recortarlo para que no haga tanto daño. (Fuente: Pixabay)
¡Un cometa se acerca a la Tierra! Vamos a recortarlo para que no haga tanto daño. (Fuente: Pixabay)

Los inventos más descacharrantes que idearon los escritores españoles hace 100 años

El siglo XX nacía y la mecanización de la sociedad avanzaba que daba gusto. El cine, el coche, el teléfono o la radio llegaban a muchos hogares y maravillaban y horrorizaban a partes iguales.Con tanto nuevo artilugio es normal que muchos escritores españoles hablaran de ellos en sus obras. Algunos, como Rafael Alberti, mostraban su pasión por el cinematógrafo y los actores. Otros, en cambio, se burlaban y se atrevían a crear nuevos inventos muy improbables.
Una ducha que da corrientes para limpiar la epidermis. ¡La génesis del spa!
Una ducha que da corrientes para limpiar la piel. ¡La génesis del spa!
Mientras Unamuno o Machado se preguntaban por la deshumanización social provocada por las máquinas o por unos robots que escribieran poesíaotros escritores se burlaron del progreso con unos inventos chanantes que nada tienen que envidiar a los del profesor Franz de Copenhague. Marta Correa Román dedicó un gran trabajo a los inventos y teorías de aquellos escritores de la Edad de Plata españolala generación de autores que va desde finales del siglo XIX hasta el comienzo de la Guerra Civil. Algunos de estos cacharros terminaron siendo verdad, como el televisor (“el audiovisor registraba sonidos e imágenes para luego reproducir, mientras que la retrotelevisión reproducía imágenes antiguas”, decía Alfonso Martínez Rizo en El amor dentro de 200 años). Otros provocan ahora la carcajada.
Movidos por el recelo hacia las máquinas y el avance científico, hubo entre los escritores españoles quien ‘vaticinó’ en 1911 “un papel tan delgado que sólo tenía una cara, y sobre él se imprimían los periódicos sin máquina alguna, con sólo la intención de los periodistas”. Así lo veía el periodista y ensayista Pompeu Gener, quien en su relato The Theological Palace. Fantasía futurista también decía que “gracias a la cuartadimensión del espacio, y sirviéndose de la super-radio-actividad, había trenes que llegaban antes de salir”. Incluso, que un aparato prometerá la vida eterna; se trataba de la máquina de vivir por otro: “Si uno se cansaba un momento de vivir, alquilaba la máquina de vivir por otro, y dormía, hasta que la tal máquina, acabando la cuerda, le llamaba otra vez a la vida”.
Gener también inventó artilugios para mejorar las condiciones del espacio exterior. ¿Qué tal una máquina para limpiar las manchas al Sol? ¿Y una trasquiladora de cometas? Así, recortaditos, no supondrían un peligro cuando se acercaran a la Tierra. Incluso si los anillos de Saturno se rompieran, habría una máquina para arreglarlos. Del mismo modo, el catalán se burla de las religiones y sugiere unos inventos que no deberían faltar en el futuro: máquinas de decir misa, molinillos eléctricos para pasar el rosario, púlpitos para la parte superior de los automóviles… Por inventar, inventó incluso máquinas que realizan milagros imposibles. ¿Cómo funcionaría eso?
Hasta el propio Martínez Rizo ideó en El amor dentro de 200 años una ducha un poco macabra: su máquina limpiaba el cuerpo pero también tonificaba la epidermis… a través de corrientes de alta frecuencia, aunque las combinaciones de ducha y electricidad no suelan ser buenas. Mejor nos quedamos con su máquina para resolver ecuaciones, otro de sus inventos y que seguro nos hubiese venido muy bien en la época del instituto.
Pues eso.
Pues eso.
Algunos escritores españoles se burlaron del progreso, pero el tiempo ha demostrado que las máquinas han traído muchos avances. Ninguno tan mamarracho como los suyos, quizá, aunque la internet de las cosas los reta cada día. ¿Llegará el momento en que alguien cree lo que ellos pusieron sobre el papel?

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